La guía definitiva para construir espacios sanos
En Laboqueria Arquitectura, nuestra metodología transversal nos enseña que el compromiso con el medio ambiente debe ir de la mano con el bienestar humano. El problema al que nos enfrentamos es claro: según la OMS, pasamos casi el 90% de nuestro tiempo en interiores y el are que respiramos (en hogares y trabajos) suele estar hasta cinco veces más contaminado que el aire exterior. Esta contaminación invisible proviene de los COVs (componentes orgánicos volátiles) emitidos por adhesivos, pinturas o materiales de construcción más convenciones.
Desde nuestro punto de vista, un proyecto integrador no solo debe ser eficiente energéticamente o estético, debe incorporar que sea saludable. Nuestro objetivo en esta guía no es sumarnos a la lista de materiales “eco” más habituales, sino definir las bases de la construcción realmente saludable a través de nuestra experiencia. Una elección inteligente de los materiales es la estrategia más efectiva para construir espacios que cuidan personas y medio ambiente: madera contralaminada, tierra compactada, cerámica de baja huella…
Se trata de una hoja de ruta práctica que debería tenerse en cuenta en cualquier obra, ya sea una rehabilitación o una obra nueva, basada en la calidad del aire interior, la reducción de la huella ecológica y una gestión de obra que prioriza la salud.
Los riesgos ocultos y la definición de un material saludable
La tendencia para conseguir certificaciones “verdes” provoca que muchos profesionales ignoren la toxicidad residual que permanece en el interior de los edificios. Los verdaderos enemigos son los COVs y en especial el Formaldehído.
Se trata de químicos que se van liberando de manera continua a lo largo de la vida útil de un edificio, contribuyendo a problemas relacionados con la salud. La gran mayoría de los materiales empleados en la construcción convencional son fuentes activas de esta contaminación.
Más allá de la etiqueta: ¿Qué es un material saludable?
Un material no es saludable solo por ser de origen natural. Desde nuestra experiencia, un material de construcción saludable debe cumplir con tres condiciones que integramos en nuestra metodología de trabajo:
- Baja o Nula Emisión de COVs: criterio fundamental en el que priorizamos materiales que sean inherentemente inertes, estén tratados con selladores naturales o técnicas que eviten la liberación de toxinas
- Ciclos de Vida Cerrado (Recirculación): que dejen una baja huella de carbono en su producción, locales o de proximidad, fácilmente reutilizables, reciclables o biodegradables.
- Capacidad Bioclimática: que contribuyan de manera activa a la regulación de condiciones en interiores reduciendo las necesidades de sistemas mecánicos agresivos y mejorando el confort pasivo.
Tres criterios que no deben negociarse, sino que forman parte de la filosofía técnica y ética.
Casos reales: 3 proyectos con materiales saludables
La selección de materiales es una decisión técnica que se adapta a la ubicación, el clima y los objetivos funcionales de cada proyecto. Nuestra metodología nos permite integrar materiales de bajo impacto en proyectos complejos, urbanos o rurales.
Estructura de madera CLT: La Balma
La Madera Contralaminada (CLT) es la opción ideal cuando la rapidez de ejecución y la reducción drástica de la huella de carbono son prioritarias. Se trata de un material que por su naturaleza aporta calidez y regulación de la humedad interior. En la Vivienda Cooperativa La Balma utilizamos la madera CLT para la estructura completa, acelerando de manera significativa el montaje de la obra además de que la propia estructura se convirtió en parte del acabado interior, eliminando el uso de otros materiales potencialmente tóxicos.
Bloques de Tierra Compactada: Son Ferriol
La tierra es uno de los materiales más antiguos, económicos y localizables, con una huella de carbono cercana a cero. Su uso en interiores es un excelente ejemplo de arquitectura saludable. En el Centro de Salud Son Ferriol usamos de manera estratégica las celosías de bloques de tierra compactada. La tierra se procesa sin cocción, evitando emisiones de COVs y manteniendo sus propiedades naturales.
Bloques de Termoarcilla: Casa 5102
En algunos casos, existen proyectos que requieren de durabilidad y de la inercia de la cerámica, la clave está en la selección. Quisimos optar por soluciones que optimizan la producción. En la Casa 5102, la elección de bloques de termoarcilla nos permitió aprovechar las ventajas técnicas de la cerámica: gran inercia térmica y su resistencia.
Esta diversidad en tres distintos proyectos demuestra que la arquitectura saludable es una manera de gestionar proyectos de construcción que se pueden adaptar a cualquier escala y necesidad.
Preguntas frecuentes sobre materiales saludables en construcción
¿Qué son exactamente los COVs y por qué debo preocuparme por ellos?
Los Componentes Orgánicos Volátiles (COVs) son gases emitidos por sólidos o líquidos presentes en muchos materiales de construcción y acabados (pinturas, adhesivos, espumas). Preocupan porque su alta concentración en interiores afecta a la calidad del aire interior (CAI), causando irritaciones, alergias y riesgos para la salud a largo plazo.
¿Es la construcción con materiales naturales como la tierra o el CLT más cara que la convencional?
El coste inicial de los materiales saludables puede ser comparable o ligeramente superior, pero la inversión se amortiza rápidamente. La reducción del consumo energético gracias a las propiedades bioclimáticas y el ahorro en mantenimiento a largo plazo hacen que su ROI sea superior.
¿Dónde puedo encontrar fuentes de materiales saludables y confiables?
La clave es trabajar con un equipo de arquitectura con experiencia en metodología transversal. Cooperativas como Laboqueria Arquitectura mantienen una red de proveedores locales y certificados que garantizan la trazabilidad, baja huella y nula emisión de COVs de la madera, tierra o cerámica seleccionada.
¿Qué es la inercia térmica y cómo la aportan estos materiales?
La inercia térmica es la capacidad de un material para almacenar calor y liberarlo lentamente. Materiales masivos como la termoarcilla o la tierra compactada aumentan la inercia del edificio, lo que suaviza las oscilaciones de temperatura y mantiene el confort interior de manera pasiva.