Construir con tierra para una arquitectura saludable
Llevamos décadas construyendo como si la única forma de garantizar higiene fuera el hormigón y el plástico. Y en ese camino, hemos acabado viviendo y trabajando dentro de edificios que no respiran.
En Laboqueria Arquitectura partimos de una convicción diferente: la arquitectura saludable empieza por lo que tocamos. Por las paredes que nos rodean cuando estamos enfermos, esperando, o simplemente pasando el día en un espacio que no elegimos.
Tierra en un centro de salud, el reto de Son Ferriol
Cuando nos propusimos usar la tierra como material protagonista en el Centro de Salud de Son Ferriol, en Mallorca, sabíamos que íbamos a tener que justificarlo. Un entorno sanitario tiene exigencias muy concretas: asepsia, control ambiental, durabilidad. No es el lugar donde habitualmente alguien piensa en arcilla.
Pero precisamente ahí estaba el reto. Y también la oportunidad.
No lo hicimos por estética, aunque la calidez visual de la arcilla es difícil de ignorar. Lo hicimos porque la física lo respaldaba.
¿Por qué la arcilla? Un edificio que necesita respirar
La mayoría de los revestimientos convencionales (como las pinturas plásticas o morteros de cemento) sellan las paredes. Son estancos. Y eso tiene un precio: el aire interior se deteriora, acumula compuestos químicos y la humedad se convierte en un problema que hay que resolver a golpe de maquinaria.
La arcilla funciona de otro modo. Su estructura molecular abierta le permite intercambiar humedad con el ambiente de forma continua y natural:
- Regula la humedad relativa entre el 40% y el 60%, el rango en el que virus y bacterias tienen más difícil sobrevivir.
- Estabiliza la temperatura gracias a su inercia térmica, reduciendo la dependencia de sistemas mecánicos de climatización.
- Absorbe olores y tóxicos del aire (los famosos COVs) algo especialmente relevante en un edificio con alta rotación de personas.
En otras palabras: la arcilla no es un material del pasado. Es un sistema de gestión ambiental pasivo que no necesita electricidad para funcionar.
Cómo lo resolvimos: tres capas, una misma lógica
En Son Ferriol la tierra no aparece de un solo modo. La usamos en diferentes densidades y formatos, cada uno con una función concreta.
1. Celosías de Bloque de Tierra Compactada (BTC): La piel exterior
En fachada, el BTC no actúa como muro de carga sino como filtro. Estas celosías protegen el interior del sol directo de Mallorca mientras permiten una ventilación cruzada constante. El resultado es un juego de luz y sombra que humaniza un espacio que, de otro modo, podría resultar frío y clínico. La tierra protegiendo desde fuera.
2. Morteros de arcilla en interior: El tacto de la salud
En las zonas de consulta y espera, los morteros de arcilla cubren las paredes de forma continua. Al no estar cocida, la arcilla mantiene intactas sus propiedades de absorción. Sin COVs. Sin aditivos químicos. Solo material en su estado más honesto.
3. Estructura de madera: El aliado silencioso
La madera sostiene todo el sistema. Y no es solo una decisión estructural o medioambiental: como la arcilla, la madera es higroscópica. Juntas crean un sistema que se autorregula, que responde al clima sin que nadie tenga que pulsar un botón.
La pregunta que más nos hacen es ¿es seguro?
Sí. Y no solo seguro, sino normativamente homologado.
La principal barrera que encontramos (y que queremos derribar) fue la creencia de que la tierra es un material frágil o poco higiénico para un entorno sanitario. La realidad es otra:
- Los revestimientos de arcilla bien ejecutados tienen una durabilidad comparable a los yesos industriales, con la ventaja de que se reparan de forma mucho más sencilla y con los mismos materiales.
- La arcilla controla la humedad de manera natural, lo que dificulta la aparición de hongos y ácaros sin necesidad de biocidas.
- El proyecto cumple estrictamente con los estándares de seguridad y salud pública exigidos por la administración.
Algunas preguntas frecuentes:
¿El BTC aguanta la lluvia sin mantenimiento constante?
Sí. Los bloques utilizados en exterior tienen una densidad específica para resistir la erosión. Además, el diseño en celosía facilita el secado rápido y protege el material a largo plazo.
¿Las paredes de arcilla desprenden polvo?
No. Una aplicación profesional con el acabado correcto sella la superficie sin anular su transpirabilidad. La pared queda sólida, de tacto cálido y sin desprendimientos.
¿Por qué no hormigón?
Porque el hormigón es estanco y tiene una huella de carbono enorme. La combinación de madera y tierra permite que el edificio se gestione a sí mismo, reduciendo el consumo energético y mejorando el bienestar de quien lo habita.
Construir con sentido común
Son Ferriol no es solo un centro de salud. Es una demostración de que se puede construir equipamiento público con materiales locales, de bajo impacto y de alta exigencia técnica, sin renunciar a ninguno de los tres.
En Laboqueria Arquitectura seguimos investigando cómo la materia prima del lugar puede mejorar la experiencia de habitar. Porque en el fondo, construir bien no debería ser la excepción.