Concurso del nuevo complejo escolar de Saint-Aubin
Nos complace anunciar que Laboqueria Arquitectura, junto con Diego Carrión Lobo, hemos participado en el concurso para el nuevo complejo escolar de Saint-Aubin, en Suiza.
La propuesta plantea un nuevo conjunto educativo integrado en el paisaje rural y en el contexto histórico del pueblo, con el objetivo de reforzar la relación entre arquitectura, espacio público y comunidad. El proyecto incorpora nuevos edificios escolares y la rehabilitación de una antigua granja existente, configurando un conjunto coherente capaz de evolucionar en el tiempo y adaptarse a las futuras necesidades del municipio.
Implantación y relación con el contexto
El nuevo complejo escolar se sitúa en el centro del pueblo, próximo a edificios emblemáticos como la iglesia, el Château, la rectoría y la plaza principal. Los nuevos volúmenes se integran en el paisaje y refuerzan el carácter histórico y rural del lugar.
Los edificios adoptan una escala doméstica y compacta, con cubiertas a dos aguas que permiten una inserción natural en la pendiente del terreno y en el tejido construido existente. La propuesta busca establecer una continuidad con la arquitectura tradicional del pueblo, evitando gestos excesivos y priorizando una relación equilibrada con el entorno.
El conjunto se organiza alrededor del patio escolar, que actúa como espacio central de relación y encuentro. A partir de este espacio se definen diferentes ámbitos exteriores vinculados a los usos educativos: zonas de juego, espacios más íntimos para la escuela infantil, áreas de estancia y espacios verdes integrados en la topografía existente.
El tratamiento del arbolado, de los pavimentos permeables y de los jardines recupera la esencia rural de los antiguos huertos y vergeles que ocupaban este lugar, favoreciendo al mismo tiempo la biodiversidad y la calidad ambiental del conjunto.
Organización funcional y espacios educativos
El proyecto distribuye los diferentes programas educativos de manera clara y eficiente. La escuela primaria se ubica en el nuevo edificio situado al oeste y en la antigua granja rehabilitada, mientras que la escuela infantil ocupa un edificio independiente al norte de la parcela, en una zona más tranquila y protegida del tráfico.
Los accesos a los edificios se producen desde el patio central mediante amplios porches orientados al sur, que ofrecen espacios protegidos y vistas abiertas hacia el paisaje y el Château.
La rehabilitación de la antigua granja permite preservar el valor patrimonial de un edificio emblemático del lugar y adaptarlo a nuevos usos educativos y administrativos. El proyecto mantiene la mayor parte posible de la estructura existente y plantea intervenciones puntuales destinadas a mejorar su funcionalidad, confort y accesibilidad.
Movilidad y desarrollo por fases
La propuesta incorpora una estrategia de desarrollo por fases que permite mantener la escuela en funcionamiento durante toda la ejecución de las obras, sin reducir el número de plazas escolares disponibles.
La primera fase contempla la construcción del nuevo edificio destinado a la escuela infantil. Posteriormente se prevé la construcción del nuevo edificio de primaria y, finalmente, la rehabilitación de la antigua granja.
El proyecto también redefine la relación con el espacio público y la movilidad del sector. La plaza del pueblo se concibe como un nuevo espacio de encuentro vinculado a la escuela, con recorridos fluidos y seguros para los niños, una circulación pacificada y nuevas áreas de estancia para la comunidad.
Arquitectura sostenible y confort climático
La propuesta se basa en principios bioclimáticos pasivos y en el uso de materiales locales y saludables. La construcción con madera maciza prefabricada permite reducir los tiempos de ejecución y optimizar los recursos, mientras que los elementos en contacto con el terreno se resuelven en hormigón para garantizar durabilidad y protección contra incendios.
El proyecto apuesta por una arquitectura low-tech, con sistemas simples y comprensibles que priorizan la ventilación natural, la iluminación pasiva y el confort climático de los espacios interiores. La disposición de las circulaciones, las aberturas y los espacios comunes favorece las visuales cruzadas, la orientación y la relación constante con el paisaje exterior.
La propuesta plantea una arquitectura flexible y adaptable, capaz de acompañar la evolución futura del centro escolar y de reforzar el vínculo entre educación, paisaje y comunidad.