Laboqueria
Arquitectura

Bodegas: patrimonio, paisaje y producción

Celler Rabassaires

En Laboqueria Arquitectura entendemos la bodega como una oportunidad para conectar arquitectura, territorio y cultura productiva. Más allá de ser un espacio técnico, la bodega se concibe como un lugar donde el proceso del vino se hace visible y donde el patrimonio se transforma en experiencia.

Los proyectos de bodegas abordan la relación entre memoria y contemporaneidad a través de la recuperación o reinterpretación de estructuras existentes, organizando los espacios productivos con claridad y eficiencia, y favoreciendo la comprensión del proceso mediante la transparencia. Al mismo tiempo, incorporan estrategias bioclimáticas y materiales durables que garantizan confort, eficiencia y coherencia con el contexto, consolidando la bodega como un espacio híbrido entre producción, experiencia y paisaje.

En este contexto, Celler Rabassaires nace de la recuperación de una antigua nave industrial en el corazón del tejido productivo de Sabadell, transformada en una nueva bodega de vino. El proyecto se fundamenta en el respeto por la esencia del espacio existente, poniendo en valor su estructura original de ladrillo macizo y la cubierta de madera.

La intervención no busca borrar el pasado, sino hacerlo visible. La memoria industrial se preserva y se reinterpreta desde una mirada contemporánea vinculada a la cultura del vino, donde lo existente se convierte en parte activa de la nueva experiencia arquitectónica.

El espacio productivo y de almacenamiento se concibe como un ámbito funcional y eficiente, donde el proceso de elaboración del vino adquiere un papel protagonista. Barricas, depósitos y estanterías se organizan con lógica industrial, manteniendo la claridad espacial y la lectura estructural de la nave.

La transparencia es un elemento clave del proyecto. El visitante puede recorrer el espacio, entender el proceso productivo y formar parte de él, estableciendo una relación directa entre arquitectura, producción y experiencia.

El proyecto plantea así una intervención que equilibra patrimonio y contemporaneidad, donde la arquitectura actúa como mediadora entre la memoria del lugar y su nuevo uso, consolidando un espacio productivo abierto, didáctico y coherente con su identidad.

Esta aproximación forma parte de una línea de trabajo más amplia en torno a la arquitectura del vino. Un ejemplo de ello es el proyecto de Celler Raventós Basagoiti, donde arquitectura, entorno natural y producción se integran en una propuesta unitaria.

Las bodegas se convierten así en espacios híbridos, capaces de combinar producción, patrimonio y experiencia, donde la arquitectura refuerza la identidad del lugar y la cultura del vino.