Vivir, comer y trabajar

Vivir, comer y trabajar son tres afirmaciones básicas en la vida de cualquier persona. En un contexto urbano, estas tres acciones suelen pasar en diferentes espacios: dormimos en casa, comemos en la calle y trabajamos, en muchos casos, en una oficina. En el contexto rural esto no suele, ni ha sido, lo más usual. La vida en el campo comporta que estas tres acciones puedan estar en un mismo sitio, y es esta la peculiaridad del proyecto de una nueva bodega en el Penedès.

Trabajar en el mundo rural –y, en este caso, el del cava- implica entendee el campo, la cultura rural y las relaciones humanas de intercambio. Comercializar con los elementos que da la tierra implica, muchas veces, dependee de la meteorología y de tener una segunda mirada hacia el entorno que lo rodea.

Habitar una casa en el campo implica que la configuración espacial propia vaya muy ligada al cómo y qué trabajamos fuera. Los espacios configurados en cada planta responden a un uso específico que va relacionado con el tipo de oficio y trabajo que se realiza en el exterior. Concretamente, en una bodega existen espacios concretos según el uso: bodega, cocina, entrada…

La cocina es y será la pieza más simbólica de cualquier casa, pero en el campo esta es la piza con más peso de la casa. Es el punto de reunión de los usuarios y donde se dedica más tiempo durante el día. El cómo comemos y el qué comemos es una representación de cómo actuamos como sociedad.

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